Las innovaciones tecnológicas han dado lugar a equipos híbridos avanzados que mejoran la precisión diagnóstica y terapéutica, facilitando un abordaje integral del paciente oncológico.
Desde hace más de 70 años, el yodo radiactivo I-131 ha demostrado ser altamente eficaz en el tratamiento del cáncer diferenciado de tiroides, así como en el seguimiento de metástasis a distancia.
Asimismo, el Tecnecio-99/Sestamibi se emplea en la detección de actividad tumoral en diversos tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de mama, cáncer de paratiroides y metástasis de cáncer indiferenciado de tiroides.
Por otro lado, el Tecnecio-99/Nanocoloide de Albúmina ha representado un avance significativo en la cirugía oncológica, al facilitar el rastreo del ganglio centinela en cáncer de pene, melanoma, cáncer de mama y cáncer de cérvix, permitiendo cirugías más precisas y menos invasivas.
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La gammagrafía ósea se distingue de las técnicas radiológicas convencionales al proporcionar información no solo anatómica, sino también funcional sobre el metabolismo óseo.
Este estudio, con más de 40 años de aplicación clínica, ha demostrado su superioridad en la detección de metástasis óseas antes de que sean evidentes en tomografía o radiografía. Es una herramienta fundamental para el estadiaje y manejo de neoplasias con afinidad por el tejido óseo, como el cáncer de mama y de próstata.
La gammagrafía ósea es particularmente útil para:
Diagnóstico precoz de metástasis óseas.
Seguimiento del tratamiento oncológico.
Valoración pronóstica en pacientes con neoplasias, especialmente en cáncer de mama, próstata y pulmón, donde las metástasis óseas son más frecuentes.
Además, este estudio no se limita a patologías malignas, sino que también es útil en la evaluación de trastornos osteoarticulares benignos.
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La biopsia del ganglio centinela es un procedimiento quirúrgico esencial para evaluar la diseminación del cáncer a través del sistema linfático. Se aplica principalmente en cáncer de mama y melanoma.
Los ganglios centinelas son los primeros en recibir el drenaje linfático de un tumor. Para su identificación, se inyecta un marcador radioactivo que permite al cirujano localizarlos con precisión durante la intervención. Posteriormente, estos ganglios son extraídos y analizados en laboratorio.
Los resultados de la biopsia determinan la necesidad de realizar linfadenectomías adicionales. Si los ganglios centinelas no presentan células cancerígenas, es probable que el cáncer no se haya diseminado, evitando cirugías innecesarias y reduciendo complicaciones para el paciente.
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